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Aún no te la crees
que el paquete es completo
que te ha llegado la hora
de cosechar en pleno
de tomarte lo tuyo
de recapitular valores
y cobrar las herencias que te habías negado
y dejado arrebatar
por las brisas adversas de la vida,
por los poderes oscuros de los miedos gigantes,
por las espesuras de conformarte con el lugar del medio.
Ya te llegó la hora.
Abre las manos,
abre la piel, los ojos,
descamísate el alma,
abalánzate todo hacia el tesoro.
Que no te duela más!
Es cicatriz, no herida.
Son los zapatos rotos
en el paso de meta.
AngelA.
Mayo 18 de 2002.
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