Con paso temeroso
te aproximas a lo sagrado,
a tu hogar,
donde la intimidad abismal envuelve tus entrañas,
donde solo tú escuchas La Voz.
Ya no se perciben espacios, ni tiempos…
Todo es liviandad, como si se soltasen
Todas las amarras de los miedos
Y los fantasmas fueran cómplices de ti.
AngelA 2004.
|