Camina doce pasos…
Cinco dedos de su mano le señalan valores.
En ese instante fugaz la lucidez se acuna en
su mirada.
Abre los ojos, su rostro busca el sol,
endereza su cuerpo
continúa avanzando y comienza a tener
la certeza
de que ha vuelto a nacer.
Algo muy hondo palpita en sus entrañas.
Algo le dice que es hermano de todo lo que existe…
Vuelve a soñar, se activa,
se multiplica irremediablemente en los otros,
en las cosas.
Entonces su alma vuela, se expande, ya nada
tiene límite,
todo queda impregnado de humanidad y abre futuro.
AngelA, Noviembre 2004.
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