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Instantes después de treinta
años de
vacío, treinta años de espera, treinta
áños a cual más convencido de que
no podías ser sólo un sueño...
Iluminas hoy cada rincón de mi vida,
gris y oscura, fría e inmóvil. Sin ti
nada sería igual; nada sería lo que
ahora es... como si no hubiera Sol,
como una vida sin recuerdos,
infinitas horas de nada, y nada que
olvidar. Que suerte que estés tú.
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© Jaume d´Urgell i Rubió, todos los derechos
reservados.
Madrid, marzo de 2004.
Dedicado a Iván Ignacio Pérez Zolghadri (véase
el acróstico).
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