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María José Mures
Se siente atraída desde pequeña por las letras, escribe su primer poema La niña enamorada con doce años y desde entonces no ha dejado de describir. La adolescencia, el amor, sus lecturas de Bécquer, todo se mezcló y de allí salió el poema. Se considera menos tímida que antes y está convencida que por eso empezó a escribir, porque no hablaba lo que sentía.
Ella piensa que de la misma manera que el fotógrafo capta una imagen y la congela para siempre en esa pequeña película, ella hace lo mismo, pero su película es un papel, ¿cómo no ponerle palabras a situaciones que le transmiten sentimientos? La ventaja de escribir es que puede hacer un collage de emociones, escribe lo que siente, lo que se imagina y gustaría, lo que nunca vendrá, lo que va encontrando y perdiendo, en definitiva, todo aquello que del exterior se incrusta en ella. Lo puede cambiar de género y de número, lo puede poner en activa para resaltar al sujeto o en pasiva, recorta esta emoción y la pega allí en aquel atardecer, o para este paisaje inventa una ternura y hace una composición de afectos, y en realidad así escribe. Sólo necesita sentir que le hablen de emociones: amor, odio, celos, rabia, un abrazo, una mirada, un olor, un gesto como el que se marchen todos y solo se quede la persona que más le importa…
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Relatos
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Zahorí
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