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Estoy en la sala de espera de la
desesperanza, vengo de muy lejos pasando por estas tormentas
del adiós. Me pregunté varias veces por qué a
mi...
Me pica la alergia de estas horas estáticas, de esta espera
en vano. La melancolía se prende en mí cuando ocurre
tu nombre.
Las emociones se me alborotan como gaviotas en el mar. Venís
a mi como los mosquitos de la humedad, hago de ella un desierto
para que los recuerdos no puedan conmigo. ¡Esta maldita obsesión
debida a tu falso amor!...
Seré valiente en el camino del destiempo, veo mi historia
en distintas gamas de colores. Cortaré con la amarga sensación.
Pincho las fotos del ayer. Recibí fábulas de niños
en lugar de palabras adultas. Llegaste al fondo de mi corazón
y hoy tengo un sendero de agujeros en él.
Cambié ilusiones por verdades. Habiendo conocido el engaño,
el desamor y ahora el adiós, ya no te veo.
Madrugo cada mañana, de insomnio por tu partida, aunque
ya me voy de acá, apesta tu ausencia.
Pinchaste cada hora de mi alma y abriste el dique de la furia.
Caí en las profundidades del dolor, soy los minutos salvajes,
aunque parezca congelada en la desesperanza.
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