Por un momento quisiera reencontrarme
con
los diáfanos ojos de mi abuelo
y que el pesado abrazo entrañable
descansara el cansancio
de generaciones
sobre mis flacas espaldas.
Por un momento quisiera reencontrarme
con las agolpadas voces de los compañeros
y que la rojiza
conspiración impúdica
desbordara la vitalidad de
los sueños,
sobre la encorvada ciudad perdida.
Por un momento quisiera reencontrarme
con la escurridiza silueta
de la mujer amada
y que la quemante esperanza inalcanzable
abarcara la trama de mis
días y
mis noches,
sobre la delgadez de lo efímero.
Por un momento quisiera
reencontrarme
con la repetida imagen del Maestro
y que el acerado gesto musical
multiplicara el cristal de la acción
infatigable,
sobre la falacia del triunfo y la derrota.
Por un momento quisiera
regresar a mi vieja casa,
y que mi padre y mi madre siempre
la puerta abrieran,
y que entonces las miradas
con extraviados fulgores,
nos recobraran definitivamente.
Alejandro Andrada-
08 de Junio 99 - Floresta-
|