En muchas partes descubres aquella oscura mirada
que se enfrentó a la de Hamlet,
el azogue en los rostros del contradicho,
rostros que quieren borrar tu perfil al enfrentársete
con bengalas de plata indefinida
y arcadas de caos traspasando el habla.
Quizá sí acertasen a decirte lo que un hielo de
violines y fagotes,
el ulular de los búhos de papel
o la página treinta de un legal constructo;
quizá bailarán en tu risa sólo un estratégico
reflejo de los cigomáticos,
sin rozar el halo de tu raíz varia;
quizá se te igualen a un recinto
de vanos muros sin vanos, y tú en ellos preso,
para por fin condenarte
a su ciego oropel irrevocable.
Bien. Está bien. De acuerdo:
sabes que eres
una crux con sentido
cuando en muchas partes hallas
un calvario tajado por los vientos.
|