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Cuando bebo agua de bailahuén
en el vaho de la jarra danza la montaña azul
cóndores planean sobre cráteres dormidos
lento entre las pircas enciendo mi fueguito
para entibiar el lucero que aveces asedia
con esa soledad que golpea los húmeros
la herida de los labios se cubre de intemperie...
Entonces, reconozco lo humano que hay en mí
allá, tendido al amparo de las piedras
los malos espíritus abandonan mis úlceras
y puedo regresar en paz a la faena
de ir con mis hermanos descifrando otros ritos
Cuando bebo agua de bailahuén
recupero la parte más sabia de mi cuerpo:
ser aire en el paisaje donde vagan los sueños
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