La Bisagra Inicio Entrada principal Sonido Letra Imagen Multi La Foto del dia Buscar en La Bisagra Contactar La Bisagra Enlaces

Autor:

Cloty Corral

Titulo:

Sulima, la viajera espacial

 

Sulima se encontraba en misión en un recóndito lugar de la Galaxia, casi en los límites, allí donde se encuentran los planetas periféricos.
Su ciudad se situaba justo en el centro galáctico, en un planeta llamado Arón. Arón era una esfera perfecta desde cuyo núcleo fluía una luz clara y cristalina que se expandía en colores múltiples y en musicales sonidos hacia las estrellas.
Aquellas ondas de luz que partían de Arón eran una poesía viva que tocaba a su paso a la noche fría interestelar, a los planetas densos y remotos.  A los viajeros que se aventuraban en la exploración de sus sistemas solares buscando otras vidas, empezando tímidamente a caminar más allá de su mundo primero.
Sulima miraba desde su nave aquellos planetas verdes, azulados y rojizos mientras se desplazaba por el espacio sin resistencia. Veloz y ligera como viento iluminado.

La llamada
Los aparatos de detección de señales de su nave registraron un dato extraordinario. La pantalla mostró a un ser peludo como un lobo, animal que ya había registrado en la memoria del ordenador. Pero a diferencia de aquel, éste se mantenía erguido sobre las dos piernas traseras mientras que con las delanteras asía un palo con el que parecía escribir o trazar o dibujar algo en la tierra.
            Pudo ver en sus ojos, del color de la miel, el brillo de una inteligencia nueva. Abiertos miraban al cielo. Liberando sentimientos que nacían y retumbaban en sus profundidades. Como una poderosa tormenta de rayos, truenos y volcanes. Soles, flores y silencio. Sus ojos preguntaban y llamaban.

Comer y ser comido
Es un triste destino
Me agito en este cuerpo
En este viejo amigo
Dividido
He escuchado el canto de una ciudad de luz
Ven
Ayúdame a volar

Esto fue lo que tradujo la computadora poética. Y Sulima decidió iniciar el descenso.

En el planeta azul

Las montañas nevadas brillaban bajo el sol. Las praderas se extendían y las fuentes proyectaban arco-iris mientras bajaban por aquella tierra fértil. Las plantas y los animales se abrían en múltiples formas cantando y danzando al ritmo del tiempo.
El miraba su reflejo en un lago de aguas quietas, e intentaba atrapar en sus ojos, ahora devueltos por aquel espejo, un significado, un sentido, una certeza…Algo que no sabía muy bien que era y que se le resbalaba entre sus dedos. Que no llegaba a captar con nitidez. Era un presentimiento que lo impulsaba a buscar y a preguntarse por su vida y por las cosas.

           

-¿Qué buscas? Preguntó Sulima

El respondió:

Comer y ser comido
Es un triste destino
He escuchado el canto de una ciudad de luz
¿puedo llegar allí?

Sulima le entrego este mensaje:

Cuando vibres en ondas
Veloces como el viento
Cuando seas un verso
Que atraviesa los cielos
Desplázate suave
Sonriente y brillante
Te alejarás del tiempo
Primitivo y animal
Y entrarás en un tiempo
Que no tiene final.

                   Y partió hacia su ciudad.

 

5-6-97

 

   
 
pricipio de pagina
pagina anterior