La Bisagra Inicio Entrada principal Sonido Letra Imagen Multi La Foto del dia Buscar en La Bisagra Contactar La Bisagra Enlaces

Autor:

Fernando Aránguiz

Titulo:

Contacto

 

Vino en un sueño. El contacto debería decir, fue el que se presentó en un sueño. Ya había tenido sueños de este tipo antes pero este definitivamente era algo distinto.
Él vino vestido de blanco y debo decir que el blanco jamás fue un color que Ric usaba, excepto en raras ocasiones. Estaba sonriente y juguetón como si hubiera hecho una maldad recientemente y todavía estaba esperando a que el resto de la gente se diera cuenta y dijera algo. Yo estaba indignado, verdaderamente enojado con Ric y no estaba de humor para sus juegos insólitos. Como no iba a estar enojado. Solo dos días atrás me habían comunicado que Ric se había muerto y la causa aparente era suicidio. Ric me llamó algunas horas antes de su muerte y conversamos por teléfono por casi media hora. Estaba desesperado, confuso y apenas pudimos mantener un dialogo coherente. Me indicó que estaba sin esperanzas y que todo lo que había hecho en su vida había salido mal y que no sabía que hacer. Yo le di aliento y esperanza pero tengo que confesar que su estado me alarmó bastante y pensé en ese momento que Ric se había metido en un lío bastante grande, pero no se me pasó por la mente que se quitaría la vida. Eso, era algo que ni siquiera lo contemplé como una posibilidad pesimista. Solo me imaginé que era una de las tantas crisis que Ric había tenido durante los veinte y tantos años desde que lo conocí. Le propuse que llamara inmediatamente a su hermana para que fuera a verlo y se calmara un poco. Ric me prometió que así lo haría, pero no fue el caso y dos horas más tarde estaba muerto.
Lo peor de todo era mi enojo. No sentí pena ni amargura ni nada por el estilo. Una sorda indignación porque en el libro de mis preceptos morales estaba escrito que uno no se quita la vida por ningún motivo.
La noticia me apabulló por eso mismo, porque no estaba dentro de lo que podía intuir y después de algunos minutos de reflexiones absurdas sobre lo podría haber hecho, me quede con la ofuscación adentro.
Un día entero pasó y seguía indignado y mentalmente diciéndole a Ric que había sido un canalla y un imbécil por haberse despachado así teniendo tanta gente alrededor que lo apoyaba sin límites, que lo quería tal como él era y todas esas cosas que se dicen cuando lo inexplicable lo agarra a uno de sorpresa.
Esa noche, al menos me pude decir que no era justo mi enojo y que yo no era dios para decidir que lo que Ric había hecho estaba bien o mal. Esa noche perdoné a Ric, pero más que nada me di cuenta que mi actitud inflexible no correspondía a la situación y un alivio enorme me invadió con el pensamiento de que a lo mejor, ...a lo mejor, todo estaba bien después de todo...
Al día siguiente me olvide casi por completo de Ric. Es increíble lo rápido que la memoria se disipa y en una vida ordinaria de miles de cosas que hacer, los recuerdos siempre tienen que hacer cola, así que supongo que esa noche ahí estaban todos ellos dispuestos a no dejarme tranquilo hasta que Ric hiciera el contacto.
Y ahí estaba mi amigo, todo de blanco, muy contento y yo no pude dejar de decirle que había hecho una estupidez sin límites y que como se le ocurría suicidarse sin avisar. Los sueños son siempre absurdos y uno dice cosas que jamás diría en la vigilia ordinaria, así que seguí con mi lista de improperios y Ric continuaba fresco como una lechuga, cosa que me confundió bastante.
Finalmente Ric abrió su boca y con sus ojitos brillantes y pícaros me dijo que no me preocupara en absoluto porque lo estaba pasando de lo más bien y que en realidad todo había salido a las mil maravillas. Yo lo miraba medio boquiabierto y él seguía sonriendo y explicándome que en esta nueva vida todo estaba perdonado de antemano, así que ni siquiera tenía que preocuparse por lo que haría o no haría. Ric me dijo que estaba bien y feliz y así como apareció, desapareció en el sueño y no tuve más imágenes. Una tranquilidad enorme me llenó y supe con una certeza imposible de describir que Ric efectivamente había hecho la transición a pesar de mis temores, apremios y críticas.

A la mañana siguiente le hablé a Jorge para decirle que nuestro amigo Ric se encontraba en perfectas condiciones y que no teníamos que preocuparnos en absoluto. Creo que Jorge recibió la noticia con alivio pero seguramente se debe de haber preguntado de donde yo sacaba mis conclusiones. Bueno, si no lo expliqué en ese momento, sirva esta historia para aclarar el asunto


Pórtland, 2001

   
 
pricipio de pagina
pagina anterior