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Autor:

Fernando Aránguiz

Titulo:

Sueño Maya

Antonio Ajqui fue mi nombre
Maya es mi descendencia
Un año atrás ocurrió mi muerte
en manos del monstruo
Mis palabras existen
porque en el dolor inmenso que sufri al morir
ellas se cristalizaron en imágenes, en sonidos
que son los que escuchas ahora.

De mi aldea vine al imperio
escapando de la violencia,
huyendo de la sangre
evitando el fuego,
la destrucción y la miseria

Mi vida nunco tuvo poesía
mi familia solo conoció el hambre
la discriminación
la enfermedad
la pobreza

Rogué a los dioses su ayuda
y los milenarios omnipotentes
un día se manifestaron
concediéndome el viaje
a la tierra de los encantos
a la cornucopia material
al paraíso de la abundancia.

Mi trabajo sencillo lo aprendí en poco tiempo
solo tenía que alimentar el monstruo
tres veces por día, seis veces por semana.
Pulir sus escamas, limpiar sus dientes,
afilar sus colmillos una vez al mes,
mantener sus garras poderosas
fuertes, certeras y mortales.

Mi sueño fue concedido
mi vida floreció y mi familia también
El imperio nos dio televisión,
bicicletas y comida
Tuvimos zapatos, jeans y una radio
mi hijo Francisco trabajaba conmigo
aprendiendo lo que los Mayas solamente
saben hacer bien en el imperio
Alimentar los monstruos

El crudo invierno
buscó refugio en nuestro hogar
Chac y Kukulcan nos visitaron
Pero los dueños del monstruo
No quisieron darnos calefacción.
Suficiente teníamos ya…!
techo, trabajo y electricidad
¿qué más se puede pedir?

Finalmente vino la primavera
con flores y cálidos cariños,
con promesas de horizontes naranjas,
con enormes peces multicolores
que terminaban en el estómago del monstruo

Así fue cuando un dia
limpiando sus escamas, puliendo sus dientes
sin querer toqué su cuerpo de acero.
sin darme cuenta moví sus tentáculos oscuros,
sin saber lo desperté de su sueño

Abrió el monstruo sus fauces metálicas
perdi yo mi equilibrio y angustiado grité
y mis palabras no fueron escuchadas
solo el ruido infernal del animal moviéndose
retorciéndose, levantándose y avanzando sobre mi

Enormes cuchillos brillantes,
dientes devoradores de pescados y ballenas,
garras, fauces, colmillos aceitados
en perfecta sincronización
en absurda perfección mecánica e implacable.

Horrorizado gritaba en mi lenguaje
Mientras las hojas de acero cortaban mis pies
los dientes trituraban mis rodillas
las garras demolían mis huesos
y la sangre abandonaba mi cuerpo

Sentí su estómago helado
cercenando mi propio estómago
y ahi grité el dolor más grande,
las palabras más angustiosas,
la tragedia incomprensible
de ser devorado lentamente
por esa máquina productora,
por ese monstruo al cual cuidé
con tanto afán, con tanto esmero.

Mi visión se hizo tenue y borrosa
Solo pude distinguir
los ojos desorbitados de Francisco
los gritos de los dueños
y después el silencio
la agonía
el dolor indescriptible
el encuentro con Yum Cimil
la muerte

Desperté bañado por el sol de mis antepasados
envuelto en la luz original de Kinich Ahau
desde ahí contemplé el mundo de sufrimiento
que acababa de dejar
desde esa luminosidad envié mis palabras
que Kukulcan esparció a los cuatro vientos

Palabras sencillas
Palabras duras
Palabras sabias
Palabras que si no te tocan el corazón
es porque lo has perdido
en la aridez de la abundancia,
en el sin sentido de la vida invertida.

He muerto alimentando al monstruo
Sirva mi muerte para que reflexiones sobre tu vida
Sirva la tragedia para que te preguntes
¿a qué monstruo alimentas?
Sirvan mis palabras de advertencia
Sirvan ellas como memoria y recuerdo
de la necesidad de humanizar las condiciones
en que millones nos encontramos.

 
 
 
 

Fernando Aranguiz, 6 de Agosto de 1999

 
 
 
Resumen:

El 6 de Agosto de 1998 en New Bedforf, Massachussetts, Antonio Ajqui oriundo de Guatemala de la region Quiche y descendiente de los Mayas fue triturado vivo por una de las máguinas mezcladoras de pescado y fertilizantes de la compañía Atlantic Coast Fisheries.

El accidente ocurrió cuando Antonio limpiaba el interior de una de las máquinas y una mangera se enredó en el interruptor de arranque. Su muerte fue lenta y atroz. Ninguna precaución había sido tomada por la compañía para proteger a los trabajadores de accidentes de este tipo.

Demás está decir que ël "monstruo" no es solo una máquina sino tambien un sistema entero al servicio de la violencia y la explotación.

El estilo trata de ser lo más sencillo posible enfatizando el contenido y no los adornos gramaticales o poeticos. Es un relato de un hombre al morir, un hombre de pocas palabras que queda como testamento de la infamia del sistema neoliberal y capitalista.

 

   
 
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