Ella, en su infierno
la cama se contrajo
para recibir su cuerpo subió tenue el vapor reptando la epidermis escabrosamente las paredes se acercaron arrugas avanzaron sobre sus ojos Se creyó occisa desmantelada en el mísero ser El ramaje cimarrón dejó en harapos el alma baba sangre jadeo maligno Pavor ahuyentando el grito Tumba desnuda tiritando para siempre Él, en pecado Famélico de vida arrancó el terciopelo de los muslos síntesis de su propio desvarío recorrió enhiesto los rubíes arenosos sin que los bálsamos llegaran al paladar. Sentir caduco. Nubosa aristocracia de gala derramada. Esparta expiando en la gloria del eunuco. Sienes latiendo la inconveniencia del pecado cometido.
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