| De repente
el sol cayó en mis manos
rojo y destilando.
Soñé que se moría
y lo llamé sangre.
Aceptó la gravedad
entre los dedos
y lo nombré tierra.
Los coágulos
entrelazaron el polvo
y se volvió pájaro.
Éste huyó al cielo
y manchó la noche de luces
Su nombre era vida.
distancias
sentidos
caos
sudor
piel sobre piel
como sombras de agua
sobre agua
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