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Mi viejo amigo Dionisio me acompañó
en los más bonitos desafíos. Con las alas desplegadas
y la risa estruendosa como trueno, hemos volado sobre áridos
desiertos regalando lluvias de ilusiones.
Pero mi amigo Dionisio a veces se embriaga demasiado. Así
fue que luego de un pequeño desencuentro, nos distanciamos
un tiempo.
Intenté reemplazar su amistad (irreemplazable, por cierto)
por la del bonito Apolo. Aprendí mucho de él, pero
para ser franca también me aburrí bastante. Apolo
vuela demasiado alto y desde allí arriba, por donde anduvimos,
no he podido ver más que nubes.
He extrañado tanto la fuerza y el vértigo del vuelo
de Dionisio!...Su vuelo no es tan alto como para perder de vista
el paisaje que hay abajo.
Tal vez Dionisio ha escuchado mi llamado silencioso y por eso
ha venido nuevamente. Lo descubrí hace unos días
espiando por la ranura de la llave, ahí en la puerta de
mi pecho. Como ha sucedido casi siempre, le costó poco
convencerme.
Le abrí la puerta de mi corazón y al mirarnos, sentí
que ambos deseábamos estrecharnos en un fuerte abrazo.
Aunque dimos un paso hacia delante, nos contuvimos .Y, al mismo
tiempo, como si uno fuera espejo del otro, levantamos el dedo
índice en señal de advertencia y nos guiñamos
un ojo, con una sonrisa un poco desconfiada.
Iba a advertirle en qué condiciones le abría la
puerta nuevamente pero antes de deslizar la primera palabra, con
la expresión de un niño que admite una travesura,
se adelantó diciendo:
-Sí, ya sé...
Y levantando su mano abierta, en señal de juramento agregó:
-Prometo no embriagarme demasiado...
Me pareció sincero y además deseaba mucho que siguiéramos
juntos nuestro camino. Así es que lo abracé suavemente
y sentí su energía vivificante. Acerqué mi
boca a su oído y le susurré:
-Apolo vendrá con nosotros. Sé amable con él.
Así es que veremos si funciona este trato. Apolo irá
adelante, con su elegante compostura, abriendo todas las puertas
que haya en el camino. Yo iré con paso firme y decidido
detrás suyo... y apenas comiencen a acercarse otros amigos
Dionisio llegará a recibirlos con su música y sus
vides.
La tierra se está erosionando y hacen falta lluvias más
copiosas...
Será muy divertido volar en multitudes.
Quién querrá retacear su entrega?... Ni siquiera
Apolo.
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