| |
Gracias por la Rosa.
Expuesta ante mis ojos
llegó de tu mano.
Me mostraste el símbolo.
No me lo diste.
No era suficiente recibirlo.
Debía aprender a darlo.
Me enseñaste a buscar
sin medir ni temer.
Buceé en mi corazón
y si: allí estaba.
Un gran Amor despertando.
Puedo dispersar las semillas
y florecen los jardines.
Desde aquí largos Caminos:
perspectivas de Rosas esfumadas,
penetran con aromas transparentes
espacios oscuros de razón.
|