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Sube y baja la marea
y este sol bendice el acto.
No una oleada
que viene y se va, repetitiva.
Muchas olas, diferentes, se renuevan.
Cada gota acaricia la pétrea dureza
y forma la bahía
al abrir sus rocas, generosas,
diseminando la piedra.
El sol y el viento participan
en la celebración constante.
El tiempo se eterniza cuando miro
el instante
en que todo cambia
en quietud aparente.
Este aquí y ahora
es también toda la historia.
Un futuro de gloria
se abre paso
como el agua en la roca
en ciclos multiplicados
hacia nuevas geografías.
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