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Indigente me siento de palabras
para cantar la vida
que me besa con ternura.
Es todo lo que tengo
y estas manos
para acariciar sueños imposibles.
Lo posible ha envejecido
y ya no alcanza.
De su mustio fracaso estalla
la esperanza como nueva estrella.
Bendito destino!,
nacer en este tiempo de auroras.
Con el ser por conocer y el conocido
balbucear juntos otros mitos,
alivianar los esforzados brazos
y volar por el cielo como dioses alados.
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