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Esa noche bailabas para mí,
con tus senos
dibujados
por la blusa.
Una piel,
sobre tu piel.
Yo te vi bailar,
mostrando tus secretos,
remecida,
ansiosamente,
por las olas del placer.
Yo te vi bailar,
y mis manos,
llegaron invisibles,
hasta el punto exacto
de tu sexo indivisible.
¿Te acuerdas que jugamos al amor,
tan humanos,
tan sencillos,
tan cercanos?
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