Cuando todo es consumido,
solo quedan cenizas
y entre ellas,
mezcladas,
entre el polvo gris,
de los recuerdos,
quedan también
estrellas,
delicadas, olvidadas.
Cuando
convergen los vientos,
de
los cuatros puntos verticales,
cardinales
de tu cuerpo,
se levantan luminosas,
viajan lejos,
a preparar la vida,
después de
nuestra vida,
dejando una estela
de sucesos,
que caen como gotas
lluvias,
invisibles,
gotas transparentes,
sobre cualquier acto
presente.