Bajo el peso de la noche los párpados de cierran.
Lentamente abrimos nuestros cuerpos
en un ritual de gemidos y desorden.
Porque una soledad no basta
para vivir en la frialdad de nuestras almas.
Tu mirada estrellándose en la imperfección de
los objetos
y algunos cuerpos destruidos
por el abatimiento y el furor.
Despierto en esta mañana consumido por el cansancio
y este espacio abrumado por viejos trajines
me conduce a la desesperación de siglos y edades infructuosas.
Todo primer encuentro retorna a la memoria
a la fascinación por las palabras que amamos
y sentimos como nuestras.
Bajo el peso de la noche los párpados se cierran.
Y estas palabras no nacen del silencio
sino de lentas agonías y esperanzas
alimentadas por el espanto y la desesperación de estos
años
que son nuestro destino
© José Cabanillas Núñez
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