| El tiempo llega ahora
como un viento de mar discreto,
como un delicado golpe en el rostro enamorado.
El viento en el mar es húmedo musgo
como un incesante golpe de espuma en el pecho desnudo.
Los ojos de la mujer sobre el mar
es belleza que duerme entre el cielo y la arena.
Los ojos que acarician el cuerpo perfecto y la noche desierta.
Duermen al fin los versos y las palabras diurnas
entre un encendido bosque de hojas húmedas
y un río interminable que corre hacia la noche.
Dime si las palabras caen como lluvia ahora,
como luces incandescentes que enciendes
para dibujarte en estos versos que escribo en la memoria.
El tiempo llega interminable con la noche
y el mar furioso con besos te despierta.
© José Cabanillas Núñez
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