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Conjuro los caminos,
que hacen perder al hombre la fe de su destino
Conjuro el templo humano, que engaña y se aprovecha de su
hermano
A toda obra alzada, Que no merece un siglo de miradas, y a los resentimientos,
Que enturbian la mirada fuera del mismo tiempo.
Conjuro el derrotismo y toda la miseria contenida En un vil pensamiento,
Al sacrificio humano, a la injusta matanza de este mismo momento
Conjuro la locura, el caos, la vanagloria, el fuego del infierno
en que vivimos
A la prisa, al Averno, a los quemados cuernos,
Conjuro la energía que envenena la tierra, a la marea negra,
la radioactividad del submarino,
El sonar que masacra las ballenas y al tío que no quiere
a su sobrino.
Al terrorismo activo, ese activo terror que cubre el luto, a ese
blanco impoluto que manchamos,
A la vela que apagan turbias manos,a los ojos perdidos y los oídos
dados, a toda confesión
premeditada, a la buena coartada y a la mirada mala.
Conjuro a la piedad sin corazón, a la razón altiva,
al maquianismo, al machismo y racismo, a las
fronteras, que son como barreras de egoismo, a la venta de niños,
ya la caza de brujos.
Al medico que olvida el juramento, al comprado científico,
al adulterio, al cuento, a la vida
vacía, al sufrimiento, al mitin, pregón, desconcierto
que conocemos todos.
Yo conjuro porque mi lengua sabe que eres la sal que cura toda llaga,
Brillando
esta la estrella, emitiendo un sonido dulce y suave,
Cual la
mano de Dios crea las aves que volando se van...
Cruzando el
viento.
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