|
Marcos
Manuel Sanchez
Escribo porque
encuentro en ello un respiro, una bocanada de libertad que me
permite comunicar.
Me apetece transmitir ideas, sentimientos, sensaciones o emociones
a los que quieren leer mis escritos.
Es una forma de hablar reposadamente y sin interrupciones ni
ruidos.
Me gusta ver la escritura como una conversación que establezco
con los lectores, un ritmo de transmisión de impresiones
–yo voy describiendo un ambiente o un paisaje y el lector
lo va traduciendo a su propio lenguaje interior–.
El hecho de que un lector te cuente sus impresiones sobre algo
que has escrito supone una inmensa recompensa. Has conseguido
poner tus sentimientos en la mente de otro. Has creado mundos
que han servido al menos para entretener a otros y conseguir que
hagan algo maravilloso: imaginar.
Para mí, esto de crear una historia supone un gran esfuerzo.
No sé si otros que escriben tienen un don que les permite
crear mucho y bien, pero faltaría a la verdad si dijera
que a mi me viene la inspiración. Nada de eso. Lo que se
me antoja bueno ahora lo vuelvo a leer al cabo de un tiempo y
me parece insuficiente.
Repaso varias veces mis textos hasta que entiendo que han quedado
aceptablemente bien.
Ofrezco mis obras a los demás para que las lean antes
de darles forma definitiva. Creo que eso me ayuda bastante.
En fin, que invito a todos a ejercitar su imaginación
y a que intenten dar forma a sus ideas mediante la palabra escrita,
esa magnífica herencia de nuestros antepasados que tanto
bien hace al espíritu.
P.S.: HE ESCRITO TODOS LOS RELATOS ENTRE LOS AÑOS 2003
Y 2004. HAY OTROS MUCHOS QUE AÚN NO HE SACADO A LA LUZ,
AUNQUE PRONTO DESPERTARÁN DE SU SUEÑO
|