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Ahora... y como siempre,
cuando el Sol se asome tras la montaña,
tallará en mi retina tu nombre
con su primer naranja.
Se desprenderá el Mirlo,
de la capa oscura de la noche
y recitará tu nombre,
mirando el alba.
Las gotas de rocío
reflejarán tu rostro,
una a una,
a la vez que el Sol las levanta.
El aroma de los azares
traerá tu voz,
entibiando la pluma
que comienza a templarse.
Caerá a pedazos el insomnio
ante tus ojos,
y a la espera de otra Luna,
sembraré la esperanza de volver a verte.
Ahora... como siempre.
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