| De cinco letras la
desdichada palabra,
creada de exprofeso para engañar las almas.
Que dirigirse al Creador pareciera,
cuando dirigida es a perpetuar la distancia.
Ese quinteto creador de aquél púrpura
junto a la retina condenada a las aguas.
De cuando perdieron las piernas el peso de la vida
y cantaron las Cariátides melodías de mármol.
Y se curtió su huida en mi memoria
procesada con las sales de las ocultas lágrimas.
Dura lonja que aprisionó mi pecho,
a la espera eterna del fuego templador de su olvidada armonía.
Adiós...
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