| Dice el viento,
que la tenencia,
así como la pertenencia o la posesión,
contradicen el sentido de la vida
que es un pasar eterno hacia el devenir
Por ello, él es inaprensible, invisible.
Así repite el agua,
pero se evidencia ante los ojos
por que en la oscuridad de lo profundo
aprendió que el color
es parte de la vida de las almas
Es un fragmento de su composición
una de las letras del abecedario del ser.
El fuego, no solo comparte esta idea,
la reconfirma, quemando a todo aquel
que intente apoderarse de el.
Habla a las almas con el color que las alerta
y llega hasta la piel y la carne
con la temperatura,
como explicación de la metáfora del viento.
La tierra, con un concepto más amplio,
nos dice que en la soledad,
el devenir es inaprensible
se escabulle entre los dedos.
Que con el viento
alza montañas de arena fina
Que con el agua
construye muros de barro firme
Que con el fuego
eleva montañas de roca sólida.
Que sin tenerse, sin poseerse
se hacen los caminos que construyen el devenir.
Pero siempre y de alguna forma
de a dos, juntos...
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