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Habrá de llegar
el día, en que deba reconocer:
Que he sido para este Planeta, su virus más mortífero.
Que ha sido mi dogma, el egoísmo.
Que mi fe, ha sido la intolerancia.
Que ha sido el amor, el caballo de Troya, para mis posesiones.
Que el hambre del otro, es la satisfacción de mi apetito.
Que doy, para apropiarme.
Que en realidad mi alma, se somete a mi carne.
Que ser padre, es tan solo, perpetuar la especie.
Que he llenado mis bolsillos, hasta ahogarme con el sobrepeso,
bajo el mar de la codicia.
Que para lograr alargar mi vida, tuve que achicar mi existencia.
Que para no caer en el Infierno, después de muerto, lo
traje hasta aquí.
¿
Habrá de llegar... ese día?
En que costado de la verdad, quedará el democrático
concepto,
de la razón de las mayorías...
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