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Este es un escrito
que en realidad no tiene definición. No relata nada y
ni siquiera intenta contar algo. No narra, no describe y tampoco
tiene la forma del ensayo.
No contiene personajes ni tramas, no se desarrolla en ninguna
parte, por que no se ha escrito.., lo harás tú.
Todo lector no es otra cosa que un generador de cuentos, y es
que todo ocurre, dentro y fuera de ti.., partiendo de ti.
Hoy no será tan simple. No te llevaré a ninguna
parte ni te pintaré un universo para que te deleites.
Hoy serás tú el artífice del momento y seré yo
tu lector.
Ya comienza a intrigarme este personaje que eres y que desconozco,
donde una trama oculta, conlleva seguramente a un desenlace inesperado.
Una cosa es segura; no vas caminando y sería muy improbable
pensar que estés parado. El sexo, lo desechamos, a la
hora de crear prevalece el Hombre, el Ser Humano como elemento único
enajenado de sexo, color, credo o etnia. Y en realidad, frente
a estas páginas, no eres más que eso, un Ser Humano.
Aquí no importan los matices de tu piel, tu forma, la
cantidad de dinero que te sobra o te falta, ni tus inclinaciones
sexuales, ni tu edad o religión o descendencia. Aquí eres
tú y tú, por que hasta yo, estoy siendo creado
por ti. Y si has comenzado este libro, como lo habrás
hecho con tantos otros –y esto es seguro, ya que nadie
comienza leyendo a un desconocido- es que por alguna forma, eres
un soñador.
Los lectores no son otra cosa que escritores pasivos que recrean
sobre lo ya escrito. Cosa diferente al plagio, que repite lo
ya escrito. El lector, lo rescribe introspectivamente, sin llevarlo
al papel. Pero te habrá ocurrido siempre, que el libro
que leíste, indefectiblemente, tiene alguna diferencia
con respecto al que leyó tu amigo, por más que
sea el mismo libro. Y es que nadie recrea o vivencia exactamente
lo mismo que otro. Por lo tanto, quién lee un libro, no
está leyendo una noticia; es decir, no se informa, se
transforma en creador.
Todo creador llega a serlo, por un motivador: una necesidad.
Puede ser una necesidad práctica –necesito algo
para sentarme y creo un banco- pero no es este el caso ya que
no buscaste ningún libro técnico que te permitiera
desarrollar algún objeto o elemento. Estás frente
a estas paginas por una necesidad espiritual. Buscas, un lugar
donde alojarte alejado de aquello que reconoces como realidad.
Y es aquí, en donde tienes la oportunidad de transformarte
en artista. Sentado frente a estas líneas, puede surgirte
una duda, un cuestionamiento: ¿De cual realidad está hablando?
Ahora, tal vez, hagas una pausa y mires a tu alrededor, buscando
esa realidad sobre la que preguntabas. Es allí donde vuelves
a ser lector, sentirás que todo sigue en su sitio y querrás
volver a la lectura, esperando a que esta te lleve a laguna parte.
Sin embargo, puedes ser artista, por que ya sabes que la realidad
parte de tu interior y que depende de cómo la interpretes.
Te pasó con los libros que has leído, te sucedió con
lo que te quisieron inculcar tus padres y que ahora sabes que
no era lo que interpretaste. Te pasó con aquella mirada,
aquel día, en el que sentiste algo diferente y en ese
segundo logró transformar aquella otra realidad anterior.
Todo tu alrededor, no se modificó por sí mismo.
Fue modificado luego de tamizarse en tu ser.
Y en este momento de la lectura, es donde aparecen los escudos
que protegen la integridad del lector y la consabida frase se
alza dictatorial: ¡Este tipo está loco!
Regresas a lector y no me dejas otra opción que darte
la razón. Por que me necesitas loco para sentirte cuerdo.
Y es lógico, para el buen ciudadano que eres. Imagina
solo por un momento, que hubieras comprendido, que lo que llamas
realidad no es otra cosa que tu interpretación de lo que
ocurre a tu alrededor y que puede ser y es diferente, de la que
interpretan aquellos con los que convives. ¿Cómo
sentirte parte de algo o perteneciente a algo, si crees que eres
un individuo?
Es aquí cuando te regreso al comienzo de estas líneas,
en donde advertido fuiste, que no había nada que leer;
no hay trama, ni cuento, ni narración alguna. Y es que
tal vez, estés ahora en tu realidad y el libro sea aquel
que vives diariamente en las calles, en tu trabajo o en tu hogar.
Y estarás observando atentamente, el hecho que restan
tan sólo unos pocos renglones de texto y puedes hasta
dudar en cerrar este librillo. Por que ahora sabes, que esa acción
del cierre de estos folios, será el límite que
separa lo que llamas realidad y lo que llamas fantasía.
La duda que te queda, es de que lado está la una y la
otra. Es el comienzo de tu libro.
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