| El
padecimiento de los pies descalzos,
el arápo de siempre,
la pupila ausente,
la mano abierta ya el único dialogo.
El futuro es el hueco sonido
de una moneda en la palma.
Una moneda que no hará otra cosa
que recordarles su pobreza.
Una moneda que no hará más
que recordarles su remanencia en la sociedad.
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