| Aquella que comprenda que su mejor
virtud,
será ser ella misma, para yo amarla como es.
Que valore que mi mejor regalo hacia ella,
será seguir siendo como soy,
para que pueda amarme por siempre.
Aquella que sepa hacer lo que quiera,
sin necesidad de pensar que es aquello
que a mí me plazca;
por que lo que haga, no será ni más ni menos,
que aquello que yo hubiese hecho.
Una que es y será hermosa siempre,
eternamente bella,
por que lleva lo bello en la piel,
en su palabra,
y en mi memoria.
Una mujer que me lleve a brisas
y me traiga a llamas.
Que me lave a espuma
y me seque a sombra.
Que cante desde su mirada
las melodías que mi alma añora,
que tilde las notas altas
con incienso de menta fresca,
y que sepa recoger el llanto
que insiste en agitar mi historia.
Una mujer que sepa,
arroparse con su cabello
a la hora de hacer bailar las Hadas.
Que arroje flores al horizonte
donde descansará mi mirada
y que se haga en cada Luna,
guiando las mareas de mis andanzas.
Que camine junto,
ni delante ni detrás,
mas bien en mis brazos,
cuando no, yo en su regazo.
Una mujer de terciopelo,
con aroma a café y Mango,
que lleve el agua consigo
para refrescar mi sudario.
Que no pretenda ser como,
tan sólo que seamos;
que no sepa sumar,
que simplemente recoja y
que no deba pensar
a la hora de tejer sueños.
Que se recueste suavemente
como una hoja de otoño,
sobre mi pecho durante Ocaso,
sin espantar mis pensamientos.
Se busca a la mujer que sepa,
lo que quise decir,
lo que pretendí hacer,
hasta donde quise llegar.
Que no piense igual.., que entienda,
que no vea lo mismo.., que sienta,
que no hable igual.., que comprenda.
Se busca a la mujer aquella,
que sabe a quién busco.
La que tal vez no desee
que llegue algún día a verla,
para que yo no advierta nunca,
que la estoy buscando a ella.
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