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Estibando la historia,
inclinó el peso del tiempo
la quilla del casco,
que dirigiera mi timón,
con destino al ocaso.
Se alineó Marte a la proa
y tras una gran tormenta,
se hizo parca de henchida madera;
cual entierro vikingo,
se perdió a la deriva.
Tres monos verdes
guindaron del mástil.
Tres monos verdes
que perdieron sus disfraces
hoy, colgados al Sol,
expuestos a mi martirio.
28/10/03
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