| A los que subordinados
al “tener”, se montan sobre
aquellos que poco “tienen”, para “ser” más
altos.
A los de visión unifocal, que están convencidos,
de la veracidad universal de sus conceptos; y se pasan la vida,
defendiendo la “verdad” que creen tener, en lugar
de aprender.
A los que se muestran humildes, para no aceptar su condición
de “pobres”.
A los que se comparan con otros, en lugar de buscarse en sí mismos...
ocultándose .
A los que numeran a los hombres, y se asignan el número
uno.
A los que hablan sin escuchar.
A los que se creen auténticos, porque dicen lo que piensan;
sin pensar jamás, en aquello que dicen.
A los que mienten, ignorando que lo hacen.
A los que adoran a un Dios, por no enfrentarse a si mismos.
A los que dicen que se conocen, y juran el mañana.
A los que se visten con el amor, para cubrir sus tumores.
A los que confunden el amar, con el poseer.
A los que se acercan al niño, para esconder sus espadas.
A los que gritan, para ocultar el vacío de sus palabras.
A los que venden lágrimas, para disfrazar su inerte existencia.
A los que me leen, y dicen: “¡Que lindo!”
Visceralmente... los aborrezco.
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