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ya usted una vez me preguntó
que quién era yo. y yo, no supe qué decirle en aquel
entonces, porque ya en ese tiempo, no lo sabía. ahora lo
sé menos. es decir sí, si lo sabía, pero
no quise herirle con la repuesta y creo que le respondí
cualquier tontería que supongo le habrá chocado
o no. todo era en abstracto en aquel momento. incluso la palabra
abstracto tenía –tiene- para mí una forma
de caracol, sobre todo en la unión de las letras be ese
y te , allí se produce como un remolino, una espiral, una
caída en barrena, una caracola por donde se van todas las
ideas y las palabras de uno para aparecer en el otro extremo del
universo con una apariencia distinta y bajo la autoría
de otras personas. y para mí, la caracola es uno de los
principios de la creación. es esta tonta teoría
creacionista que se viene apoderando de mí desde que estuve
encerrada en aquel maletín en aquel sendero dilatado en
el que me encontraron mis padres. no diré muchas cosas,
no puedo andar diciendo todo a la vez y pienso que cada lector
debe escuchar ese susurro de letras, un rumoreo raro que queda
en la conciencia de cada uno, es el asentir, el sí, admitir
que es verdad todo eso que leen porque también ellos lo
han sentido, lo han sufrido. no sé qué digo.
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