| |
“Volvieron las máscaras
a reencontrarse en una noche poblada de besos, y allí,
entre lo tieso y duro de sus pliegues, de sus formas rígidas
de papel toilette remojado y disecado, se dijeron te amo máscara
y yo a ti mascarita linda y se otorgaron plena providencia para
decirse cosas hermosas y matarse de ganas cada vez en el amor
y se antojaron distintas luego del último beso y la vida
y el color volvió a entrar en ellas... Sin dejar de mirarse
se colgaron de sus respectivos clavitos quedándose así,
frente a frente, sonriendo, y siendo sorprendidas bellamente por
la mañana....
Ahora, cada vez que paso por ahí, siento “como un
amor” indescriptible en ese pasillo”.
|