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hay un afuera ruidoso, ensordecedor.
y el adentro es pura lejanía,
fuegos que fueron,
juegos que se oxidan
en un parque.
no puedo mirarme
sin tus ojos.
me falta tu voz,
las voces queridas,
para escuchar mi nombre.
(y aún en un adentro
de ojos y de voces...)
el tiempo se endurece,
cristal en donde
cada mínima cosa queda
para siempre,
innecesariamente. |