| Clama a la calma del vino,
me auspician los dioses licenciosos,
tiñendo una primavera
que emana desde mi divino.
Detona en el cielo
florece acá abajo,
matiza y que te esparzan
en la exageración del éter blanco.
Una fiesta de luces nuevas
que nadie pretende apagar
¡Más Vino, más desorden!
El polen nos instruye
la verdad de respirar.
Explosión fuera del mundo
implosión en cada ser.
Una juerga que se extiende,
en el museo del placer.
Los dioses nos ofrenden
el don que no se les pidió,
florecen cautivos ingenuos,
borrachos en cada sonrisa
que se les concedió.
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