| La furia de expresar ideas
y la lógica de sentir,
atraen a mi mesa al miedo,
un mesero que me quiere servir.
(La fibra del capullo
es un regalo que se rompió.
Un alado con espada de plata
acude a concurrir.)
Una mano sobre el cuello,
y otra oprime el corazón.
¿La razón pasó de moda?
Mi sangre deja de latir.
(Los peldaños de la escala
saborean su pasar.
Por fin viene el desenlace,
el deseadísimo final.)
Una única estocada
un silencio y un silbar.
Agradezco,
me arrepiento
y es que quiero en la mañana,
retornar al empezar. |