| Hoy
al quemar mis pestañas el sol,
advertí un cataclismo de furia
desplomándose en trazos.
Inmensas masas verdes y azules
anidaron por uno, dos, tres segundos
el mismo lugar.
Al erguirse un tramo enloquecido,
noté la imagen del último almado
que brotó del georegazo terrestre.
Me colmó con mis respuestas olvidadas
y al expirar la morfología,
nuestras luces preciosas
nos divisaron desde las nubes.
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