| Brindo mi dolor con el mundo,
y espero no estar tan sola como espero.
Brindo en un cáliz de ónix verde,
donde el fragor del destino
labró “Esperanza” en lengua muerta.
Brindo mi verdad con los locos,
y aspiro a dejar salir de mi,
con cada otro aliento.
Saber que la copa que contenga la cierta
debe vaciarse
para saber recibir.
Brindo mi amor con el tiempo,
mi impulso renovador y confortante.
Contemplo la generosidad en el tropiezo,
y el acierto en un acto
del vivir despierto.
|