Tengo una oportunidad dorada
para embestirme salvajemente
con la mirada atenta.
Propongo un observar
vacilante taciturno
que impregne mis lentes ahumadas
desde ya.
Liberarse de reconocer lo evidente
para percibir mi truculento
que se luce
insolente y sigiloso
enfrente a la nariz.
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