| ¿Dónde están
mis ilusiones?
¿Qué he hecho con mi vida?
Yo que quería ser pirata
en la isla de la tortuga,
amazona en la selva,
bruja en la ciudad,
misteriosa pantera negra
de calle en calle.
Yo que me creía protegida
por el viento del Norte,
por la dama del sol
Emiriel,
por el señor de la luna,
invocante de Aderel
en la oscuridad,
señor de la luz.
Las olas eran mi vida
y lloraba por ellas
cada verano
y como ellas
convertía en salado
lo dulce,
con graves acentos marinos.
Yo
soñadora de mundos
llegando de lejos
azules, rojos, explosivos,
serenos mundos venideros.
¿Qué fue de mí?
¿Para que servirá lo que sé?
Si ya no cree nadie
para qué servirá lo que
aprendo, si ya no queda
nadie a quien enseñar?
La muerte teje a mí alrededor
el sin sentido,
y la balanza se inclina,
pero ya amo a la vida
a veces lucho con todas
mis fuerzas,
porque quiero en mí lo que
la rutina aplasta.
Por eso no me pongo fin
como a una historia mal escrita,
porque el fin no existe
y quiero volver a encontrar
caminos encantados,
en donde mis pasos mullidos
pisen la senda alegre
del que aprende,
del que algún día será sabio.
Quiero descubrir
esos mundos distintos,
en donde el hombre aún vive,
donde aún el pájaro
del espíritu es libre.
Quiero avanzar pero ¿Cómo?
es fácil dejarse arrastrar
como un gusano pegajoso
pero que difícil es
lavarse el corazón impuro.
Yo quiero hacer la senda,
mas despojos de seres
se agarran a mi
sucios,
rajados,
y así quieren llevarse consigo
deshechos por su amargura,
por su incomprensión.
Ellos no quieren hombres,
porque el hombre le asusta
lo nuevo que nace en mí
y cierran mi camino,
hacia la eternidad,
a pesar de todo continúo,
aunque tenga pesadillas de
dolor y muere,
de acoso de mi propia raza,
porque,
¿qué hay más odioso
que el hombre,
y así mismo,
qué más maravilloso que él?
Nada,
sólo la Vida llena el mundo
sólo la Vida sacia el hambre de saber
y ser,
sólo la acción justa no muere,
y el que crece dejará de ser gusano
para convertirse en Luz.
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