| Antes de deslumbrarme
con la flor,
el pez, el ave o el paisaje,
me cautivarán los ojos
de la gente común y simple.
Me sumergiré en su húmeda tibieza
hasta embriagarme de profundidad.
Me entretendré con el espectáculo
de su incansable conjugar de los tiempos,
entrelazando, separando y comparando momentos.
Me maravillarán siempre sus posibilidades de ser astros
que alumbran
con luz dirigida y liberada.
Ojos humanos.
Ventanas vivas, sentidas.
Jueces infalibles,
medidores del ánimo,
calculadores del tiempo,
reporteros alertas.
Satélites fieles.
Sentinelas del universo,
Sentinelas de la mente.
Patricia Ríos
Cape Cod, agosto 1999
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