| ¡Chúcara!
-me dices-
¡Baja la mirada!
¡Que soy rebelde! -te digo-
¡Rebelde!
Un remolino en el pelo,
discordante.
No me culpes
por tu inquietud
ni aborrezcas mi rugido.
¡Rugir quisieras!
Si te incito
a mirar el abismo que te asecha,
agradéceme,
es tu abismo.
Mi rebeldía
es amor tosco,
un terrón que punza tus pies blandos.
Los despierta.
Levántate de tu letargo
entre arreboles y marejadas.
¡A compás tajante camina!
No quiero verte agachado,
sedado
incapaz de subyugarme,
Envuelto.
Entiende que te reto a volar
pues volar debieras.
¡Vamos!
¡A atravesar la tempestad te desafío!
|