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Conocí a George
una noche de Junio, en un barbecue en casa de unos amigos en
Houston.
La primera impresión que me dió fue que era un
cretino. Tipo deportista, superficial, siempre diciendo cosas
como para "caer bien", complacer a los demás,
parecía tener el futuro ya escrito en sus gestos, en su
cara. Casarse con una mujer de familia rica, conseguir un empleo
con su suegro y escalar constantemente en la empresa a costa
de su matrimonio. Una vida...superficial y sin gracia, orientada
por la necesidad de lograr una posición social y así poder
sentirse "alguien".
Así es que no me interesé en conversar con él
y, a pesar de que éramos pocos los invitados, logré entablar
conversación con otra gente.
Sin embargo, como a eso de la medianoche, hora en que la mayoría
de los Tejanos ya están durmiendo, aún en una noche
de Viernes, ya quedábamos sólo los dueños
de casa, George y yo. A esa hora en que la acumulación
de cervezas y carne asada logran apagar los ánimos y ponen
vidriosas las miradas, acerqué mi silla a la de George
y nos instalamos a conversar en la terraza. Un poco por divertirme
comencé a preguntarle a George sobre su vida, y él
relajado por la semi-borrachera y la presencia de un oído
atento, comenzó a contarme de todo: Su vida en la universidad,
su interés por el Football, las mujeres hermosas que había
conocido, y en suma, todo lo que me había imaginado.
Para matar mi aburrimiento, y quizá también compadecido
por la falta de destino de mi interlocutor, me puse a bromear
secretamente con este personaje que tan cándidamente y
sin pudor arrojaba su vida delante mío.
Comenzamos a hablar del mundo, de cómo estaban las cosas,
y en ese sopor de lengua suelta del alcohol, criticamos lo mal
que estaba todo. Noté que George asentía a todo
lo que yo decía, ya ni siquiera en un intento por caerme
bien sino que era el único rol que todavía operaba
en él a estas horas de la noche. Tenía su personalidad
en piloto automático.
Entonces, un poco para burlarme de él comencé a
adularlo. Le dije que con su buen aspecto y simpatía probablemente
podría tener la mujer que quisiera, y no sólo eso
sino que también podría ir muy lejos: Gerente de
una empresa importante, senador, y hasta presidente de los estados
unidos. George se mataba de la risa al oír esto, pero
noté que de algún modo, sutilmente, estaba muy
pendiente de mis palabras, sin poder decidir si yo estaba hablando
en serio o en broma.
Entonces me puse serio (o sea puse una cara seria), y de dije
que en verdad yo creía que él iría muy lejos,
que sería alguien importante. Arranqué un par de
hojas de mi agenda de bolsillo y comenzamos a trazar con lápiz
y papel el futuro de George, que estaba encantado, casi ebrio
con la atención que le daba.
Lo primero que tenía que hacer, era ubicarse en un campo
que le permitiera avanzar sin problemas por un tiempo. Con su
cara de "yo hago cualquier cosa" y esa habilidad latente
para engraciarse con sus superiores había un lugar que
serviría como guante al dedo: la CIA.
Primero un trabajo administrativo, luego jefe de operaciones
en algún punto, y así recorriendo la "company" y
acumulando méritos, en unos pocos años podría
ser director general. Bueno, y de ahí, ¿qué?
Ya no se podía seguir avanzando por ese lado. El escalón
lógico a seguir sería ser candidato a algo. El
congreso parecería un poco difícil ya que dentro
de la CIA no se logran las conecciones ni el perfil público
que se necesitan para ser elegido al congraso. Así que
optamos por aprovechar la cosa local: Gobernador de Texas. Casado
con niña bonita de sociedad, su aspecto y record institucional
impecable lo podría situar sin mayores resistencias en
el club de los "good ol' boys" Texanos. Ahí la
cosa sería incluírse dentro del partido republicano,
que valora ese tipo de cosas, porque con los demócratas
nunca se sabe de qué lado están. El pueblo sabe
ahora de qué lado George está: La estrella de Texas,
el pie de manzana, la monogamia y el "american way of life".
Así entonces, antes de cumplir un período como
gobernador, las conecciones al interior del partido deberán
comenzar a funcionar a full y también los contactos en
Texas, gente que George ha favorecido siendo gobernador, etc....que
aporten mucho dinero en una campaña presidencial, como
para negociar la vice-presidencia.
Una vez pasadas las presidenciales, tomar un rol de segundo
hombre e ir a la vez armando un perfil presidenciable. Tipo serio,
firme, el arquetipo norteamericano, que habla con convicción
y autoridad, con una voz que dé seguridad a todo el mundo.
Todo esto, veíamos, son roles que hay que desarrollar
durante este período, y como mínimo cuando se esté frente
a las cámaras. No decir mucho, apoyar al presidente, está fácil.
Esto puede durar por un período y en el caso de una reelección,
dos períodos. En ningún caso entrar en una campaña
presidencial como oponente de su jefe. Esto crearía sentimientos
ambiguos en la gente respecto a su fidelidad.
Cuando el momento fuera propicio, entonces largarse con resolución
en una campaña millonaria y muy bien pensada. Habría
que buscar una coyuntura que le dé su grito de campaña.
Algo relacionado con la moral y las buenas costumbres. El tema
del sexo no sería una buena coyuntura, porque la gente
no sabe muy bien lo que quiere. Un tema moral que suscite una
reacción inequívoca en los votantes, como prometer
erradicar las drogas o algo por el estilo.
Y bueno, le decía yo, la gente va a comprar eso si se
hace una buena campaña y ¡ya está! Eres Presidente
de los Estados Unidos. George que había seguido el "plan" absorto
y en absoluto silencio, a este punto dejó escapar un largo
silbido, y me miró como de costado. -¿Realmente
crees que se puede, eh?
-"absolutamente" le dije, sólo que se necesita
un hombre dotado de una obstinación y voluntad extraordinarias
para mantenerse en la línea por más de 30 años.
- "Presidente de los estados unidos......Presidente de
los estados unidos.....murmuraba repetidamente George para sí mismo.
Decidí divertirme un poco más. Todavía
tenía un tiempito y recién acababa de abrir una
lata de "Lone Star".
-"Pero George- le dije- la cosa no puede terminar ahí.....como
presidente de la nación más rica y poderosa del
mundo, estás en situación de dar un pasito más
y transformarte en....¡Emperador del Mundo!
George me miró con un a sombra de incredulidad, casi
desconfianza.
-"ahorá si que se me pasó la mano"-
pensé....pero total, qué más da, me estoy
divirtiendo mucho, sigamos adelante.
Lo miré fijamente a los ojos, y intentando una cara de
sabio, le dije: -"Escúchamen bien George, porque
esto no lo voy a repetir. Lo que necesitas es una reelección.
No importa mucho lo que hagas acá, lo que tienes que hacer
es que cada norteamericano se sienta orgulloso de su país.
Un sueño inperial compartido por todos. Lo que necesitarás
ahí es, por ejemplo, inventar una guerra. Un enemigo brutal,
una especie de anticristo que amenaza con violar a las mujeres
blancas de tu patria, con someter a tu pueblo a una ocupación
y sobre todo, una humillación tremendas. A ese enemigo
hay que irlo creando, armando, maquillando, publicitando, para
cuando llegue el momento, tu apareces como caballero de armadura
brillante y lo destrozas de un sólo golpe, sin pérdidas
de vidas americanas.
Ahí tendrás el mundo en tus manos y será el
gran imperio mundial, el nuevo orden, donde tú eres el
héroe, el césar, y el mundo entero te adorará,
o te temerá y se arrodillará ante tí.
A estas alturas, pensé seguir adelante con la historia,
pero en realidad ya estaba un poco cansado de tanta insensatez,
eran más de las 3 de la mañana y me acordé que
tenía que cortar el pasto del jardín en la mañana,
así que, para no defraudar al pobre George, que se había
quedado mudo, le dije solemnemente: "piénsalo, George,
ahora es cosa tuya. Tengo fe en que lo podrás hacer"....
De ahí en más, sólo recuerdo que me levanté con
dificultad, con una pesadez en el estómago, me subí a
mi automóvil y mientras transitaba por la carretera 610,
pensaba: -"pobre tipo, qué ganas tiene de sentirse
valorado por alguien"...
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