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Hoy no recuerdo el porque pasa todo
esto, si te escribo es, posiblemente, por última vez.
Hace dos años (y
que lo diga Melody) escribí por última vez, recalcando
que tus mensajes solo son insulsas cadenas que, como diría
mi prima Isela, son simples propagandas de cristianismo barato.
El resultado fue doloroso, y es que tú, acostumbrada a
un trato tan frágil, adaptada a escuchar “Dios te
ame”, has olvidado lo dura que es la vida. Si fui escéptico
en la “carta”, fue porque ya hay un alejamiento:
tú no volverás; y si lo haces, lo harás
de la mano de un vil cretino hijo de pastor. Por desgracia, las
cosas son muy envolventes, ya que muchos pensamos que estar cerca
de algo es dejarse pisar e, inclusive, enloquecer. ¿Recuerdas
aquella noche en la que se predicó sobre los suplicios
de Job? En ese momento, quien hablaba citó el momento
que Dios se burla de Satán, quien luego de recorrer el
mundo es interrogado por el Creador sobre su paradero, aún
sabiendo Dios todo lo que sucede. El predicador enfatizó la
ironía divina, y tú (junto con Melody, a quien
también se dirige esta “carta”) sonrieron
con una expresión de “nuestro Dios podrá barrer
con sus enemigos y ridiculizarlos; todo es bonito, todo es perfecto”.
Pues bien, debes saber que el día 3 de Junio de 2003 (mientras
te gozabas en los podridos Estados Unidos), fui una noche a Catedral
de Fe, luego que Toledo ganase las elecciones (su gobierno es
tan intrigante). Esa noche, hablé con G.R. (el amigo de
Burns, quien no estaba esa noche y ahora trabaja en Washington).
Yo le mostré el Álbum Rojo (1967-1970), de The
Beatles, y hablamos de muchas controversias existenciales, entre
ellas una bofetada en el rostro a sus sonrisitas: me preguntó sobre
los dos ladrones muertos junto a Cristo; si se plantease el caso
que aquél que rehusó salvarse, que se mofó de
la situación, vale mil veces más que aquél
mediocre que se fue ante lo más viable (estar desde ese
momento junto a Él, en el Paraíso); y es que el
ladrón perdido fue fiel a sus convicciones hasta el último
momento, y rehusó un posible “soborno” ante
el final, vendiéndose. Ello me dejó atónito,
y esa cita está en el libro “El Lobo Estepario”,
de Hermann Hesse. ¿Gustas sonreír?
Además, te contaré una historia que, estoy seguro,
te interesará saber:
“Eran los inicios de 2001, y un par de
lindas chicas adornaban la oscuridad de la hegemonía con
sus dulces voces y sus sonrisas. El primer domingo de ese año
ellas movieron sus figuras, mas una de ellas lo haría
por última vez, ya que se iría seis días
después. Pobre chico, él que las apreciaba a las
dos juntas, mas la primera era más especial para él
(no era amor). Y su abrupta desaparición hirió gran
parte de su alma, dejándola en estado de coma por un lapso
cercano a un año; felizmente, él logró imponerse
a ese vacío: hubo amigos que no lo dejaron; pero, de alguna
u otra manera, ella fue la arquitecta de una castillo infernal
que calcinó su alma durante buen tiempo; la lucidez no
era la misma, la soledad le acariciaba sus zonas más íntimas
y buscó llenar un vacío que, a la postre, no pudo
ser llenado, mas si destruido ¿? Y has de saber que no
hubo caricia ni beso ni sonrisa que mitiguen ese dolor, él
estaba solo. Y, como si no fuese suficiente, su país atravesaba
momentos tan crueles, la podredumbre burocrática masturbaba
a los poderosos, y la pobre gente sufría, nadie podía
hacer nada. El invierno fue tan cruel como el español
que ultrajó a las indias en la Colonia, no se apiadó ni
de los que más sufren: ¿Fue bonito vuestro verano
yankee? Creed que ni la caída los dos gigantes de hierro
hizo que llore alguien aquí (los afganos fueron tratados
con tanto amor: God bless them). Y la primavera de ese año
nos hizo ver como Argentina se iba a la mismísima mierda
(las palabras al desnudo), Racing campeonó allí (el
fútbol se trataba de algo sagrado). Y ellas en el país
más hipócrita del mundo, con un tejano totalitarista
que se cree un “iluminado”, no quieren volver, pero
ya hubo mejoría, antes del final de 2001, él ya
sabía que ellas se vendieron al sistema, y poco o nada
importa sus regresos, muchas mujeres que él conoce también
parten a Shitland (in Pork we trust). Nunca las verá.
Pero él se queda y nunca se irá, no desconfía
de su gente, de los que más sufren, porque es testigo
de las protestas de los jóvenes, de quines creen que aún
se puede hacer algo, no más Alan, ni Fuckimori. Hoy todo
es tan vacío, y él espera verles, mas se hizo la
idea que no será posible, pero se sigue adelante”.
Éste es solo un relato de lo que fue vuestra partida
sin retorno al peor país del mundo. ¿No extrañan
al país? La gente sufre, y no se trata de simples “Oh,
Dios, bendice a mi país”, sino estar con los que
más sufren, no huir como ratas (no lo digo por ustedes),
pero, ¿saben que ese país es la más grande
basura, qué quiere dar la puta imagen de “Dios está con
nosotros”, o sea, quieren decir que todos sus excesos están
permitidos por mandato divino, y ahora que Saddam está preso
(Gloria, gloria, aleluya), deben sentirse los amos y señores.
Chicas, no me odien ni me maldigan. No me he “rebelado
contra los “santos”, ni me volví de izquierda,
solo quiero que sepan que tanta frivolidad e injusticia enferma,
y deben saberlo. He jurado nunca ir a ese país, ni comer
en alguno de sus mataderos (Burger King, Jack on the Box). Solo
deben saber que yo paso todos los días por Lima, y sé que
esta nueva gente saldrá adelante.
Si pueden, visiten la siguiente página: www.workingclasshero.com
Escuchen Happy Xmas (War is over) y Mind Games, les hará bien.
Las amo, no saben cuanto, y así me asesinen mentalmente,
no las olvido, pero es hora que salgan de ese caparazón
y sepan cuan dura es la realidad acá.
El Perú mejorará.
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