| |
Cuando uno mira por la ventanilla
tanta tristeza, en tantos rostros,
de tanta gente preocupada,
...pasar,
uno se pregunta adonde irá
toda esa tristeza, tan apurada.
Y cuando llueve,
y uno vuelve cansado de cansarse,
(tan cansado!)
y ve a esa misma gente correr,
a través del vidrio
de este mismo diecisiete,
uno no tiene otra alternativa
que preguntarse
(en silencio obviamente)
a donde irá tanta lluvia
mojando tanta tristeza,
...y tan urgente.
Y también, a veces,
uno termina preguntándose,
(casi siempre callado y cansado)
si no será uno el que se va.
|