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versión 1.0
Hace tiempo que ando dándole
vueltas al tema de la conciencia: qué es, cómo
funciona, cuáles son sus límites... Alguien me
comentó que Husserl la veía más como aparato,
mientras que Sartre la veía más en dinámica.
De allí que Silo diga que sería más apropiado
hablar de “conciencia de”, y que en el esquema del
psiquismo se diga “coordinador”.
El otro día estaba leyendo Interpretaciones del Humanismo,
de Salvatore Puledda, y en el capítulo que habla de Sartre,
tuve una comprensión de qué era conciencia (al menos
una comprensión mayor que la que tenía hasta ese
momento), fue una sensación física acompañada
de un escalofrío.
En ese momento hubiera querido pintar un cuadro con lo que sentía,
porque me parecía que las palabras no eran adecuadas ni
suficientes para expresarlo; tal vez por medio de la poesía.
Pero como no soy pintor ni poeta (al menos de momento), intentaré explicar
lo que creí comprender de la mejor manera posible, sabiendo
que no podré transmitir cabalmente lo sentido.
Vi a la conciencia, con su intencionalidad, como el nexo que
une a “lo interno” (me une) con el mundo, enviando
y recibiendo impulsos (o como se llamen, digamos señales
o información o datos). Y al ser la conciencia activa
y no pasiva, lo que la conciencia recibe del mundo no es cualquier
cosa, sino algo relacionado con los previos actos de búsqueda;
del mismo modo, la conciencia no envía cualquier cosa
al mundo sino cosas relacionadas con los actos lanzados, o nuevos
actos.
Siguiendo con este razonamiento, debe haber cosas que no llegan
a “lo interno”, y otras que llegan transformadas,
traducidas, siempre siguiendo el criterio de la conciencia basado
en los actos.
¿Qué pasa con lo que sale de lo interno? ¿También
es filtrado por la conciencia? Aquí surge otra pregunta: ¿quién
o qué determina esos actos lanzados por la conciencia? ¿Es
la conciencia autónoma o hay algo que la maneja, que la
dirige? Creo que debe haber algo que determina esos actos, y
la conciencia obedece; a ese algo le llamo “lo interno”.
Pero, como dijimos, la conciencia no es pasiva, por tanto ¿dónde
está su actividad respecto de lo interno? Ya vimos que
respecto del mundo lo que hace es transformar y filtrar aquello
que llega. En cuanto a lo que sale, “lo interno” determina
direcciones, deseos (¿y necesidades?), y es la conciencia
la que los traduce a actos.
También ocurre que hay deseos que, por los motivos que
sea, no pueden ser traducidos a actos (no pueden ser expresados
en el mundo) aunque de todos modos son transformados en imágenes
por la conciencia, y entonces quedan estas imágenes como
compensatorias, sin dar salida a que el deseo se manifieste o
exprese en el mundo pero ofreciéndose como compensación
para aquietarlo.
(1) En versiones previas, hablaba del “yo” como “lo
interno”; en esta versión he decidido expresamente
dejar en suspenso la definición de dicho ente, y por eso
le llamo “lo interno”, para no ponerle ninguna etiqueta
definida, ya que todavía no sé qué es eso
interno: ¿el yo?, ¿uno?, ¿lo más
profundo de la conciencia?, ¿el alma o doble? Así pues,
queda pendiente la definición de aquello más interno.
Para mayores aclaraciones, ver el Vocabulario incluido al final.
A continuación un esquema elemental que resume lo dicho:
Este esquema tiene el peligro de que se interprete que “lo
interno” está dentro de la conciencia; no es así como
yo lo veo. En realidad me imagino “lo interno” como
en otro plano, distinto al de la conciencia, que opera en este
caso como nexo entre el plano de “lo interno” y el
plano del mundo. También es necesario aclarar que el mundo
incluye lo externo a mi cuerpo y también lo interno a él
y la memoria (es decir que la conciencia recibe las señales
desde los sentidos externos e internos y desde la memoria).

Definiciones en el Vocabulario de Autoliberación:
CONCIENCIA.1) Llamamos conciencia al registro que efectúa
el aparato que coordina y estructura, operando con sensaciones,
imágenes y recuerdos. Este aparato debe tener una constitución
que le dé unidad, no obstante su movilidad, porque las
actividades que registra también son móviles. Este
aparato no está constituido desde el principio en el ser
humano y parece irse articulando a medida que se construye el
conjunto de las sensaciones del cuerpo. Este aparato de registro
de sensaciones, imágenes y recuerdos está en el
cuerpo y, a su vez, ligado a las sensaciones de éste.
A veces, este aparato se identifica con el yo (V.) y esta identificación
se realiza a medida que las sensaciones del cuerpo se suman y
modifican en el campo de memoria. Desde este punto de vista,
no se nace con un yo, sino que éste se desarrolla y articula
por acumulación de experiencias. No hay yo sin sensación,
imagen o recuerdo. Cuando el yo se percibe a sí mismo
también trabaja con esas vías, sean verdaderas
o ilusorias.
2) Llamamos conciencia al sistema de coordinación y registro
que efectúa el siquismo humano. Nos referimos a un mismo
aparato por las diversas funciones que cumple: si coordina, decimos "coordinador";
si registra, "registrador". No consideramos conciente
a ninguna operación del siquismo en la que no participan
tareas de coordinación.
YO.Llamamos yo a aquello que observa los mecanismos y operaciones
que se van desarrollando en la conciencia. En vigilia esta observación
se efectúa como desde "adentro", mientras que
en el sueño se observa como desde "afuera".
En ambos casos el yo aparece como separado, como no incluido
en las operaciones que observa. Así, pues, por registro
interno no es legítimo identificar yo con conciencia ni
con una de sus funciones.(V. Conciencia). Los límites
del yo están dados por las sensaciones del cuerpo, especialmente
las del tacto externo.
Alejandro Volkoff , marzo 2005
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