Casi a finales del mes de agosto del 99, visité la
parte más oriental de los Pirineos, pisando el Mediterráneo.
En estos parajes, es frecuente toparse con conjuntos de construcciones
megalíticas. La mayor parte dólmenes.
Esta rama, que ha servido de motivo para crear esta obra fotográfica,
estaba -tal cual la ves- en la misma entrada de una de estas
construcciones. Limitaba el recinto techado con el espacio abierto.
El entorno se sumía en un gran silencio, lo definiría
como conmovedor. Simultáneamente mientras contemplaba
el valle desde arriba, me sentía observado. Sin embargo
estaba solo.
Con las luces ya bajas, entre la tarde y la noche abandoné
aquellos parajes.
La pieza entra dentro de la definición de TRIFORME.
Es fácil observar que lleva implícito tres momentos
de un mismo proceso. Todos conforman un mismo destino.
"La Puerta del Silencio", con su serena simplicidad, sigue
produciendo en mí emoción, y al mismo tiempo,
un gran agradecimiento al compartir este preciso instante de
la historia.