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Autor:

Rafael Edwards

Titulo:

Poor George

 

Conocí a George una noche de Junio, en un barbecue en casa de unos amigos en Houston.

La primera impresión que me dió fue que era un cretino. Tipo deportista, superficial, siempre diciendo cosas como para "caer bien", complacer a los demás, parecía tener el futuro ya escrito en sus gestos, en su cara. Casarse con una mujer de familia rica, conseguir un empleo con su suegro y escalar constantemente en la empresa a costa de su matrimonio. Una vida...superficial y sin gracia, orientada por la necesidad de lograr una posición social y así poder sentirse "alguien".

Así es que no me interesé en conversar con él y, a pesar de que éramos pocos los invitados, logré entablar conversación con otra gente.

Sin embargo, como a eso de la medianoche, hora en que la mayoría de los Tejanos ya están durmiendo, aún en una noche de Viernes, ya quedábamos sólo los dueños de casa, George y yo. A esa hora en que la acumulación de cervezas y carne asada logran apagar los ánimos y ponen vidriosas las miradas, acerqué mi silla a la de George y nos instalamos a conversar en la terraza. Un poco por divertirme comencé a preguntarle a George sobre su vida, y él relajado por la semi-borrachera y la presencia de un oído atento, comenzó a contarme de todo: Su vida en la universidad, su interés por el Football, las mujeres hermosas que había conocido, y en suma, todo lo que me había imaginado.

Para matar mi aburrimiento, y quizá también compadecido por la falta de destino de mi interlocutor, me puse a bromear secretamente con este personaje que tan cándidamente y sin pudor arrojaba su vida delante mío.

Comenzamos a hablar del mundo, de cómo estaban las cosas, y en ese sopor de lengua suelta del alcohol, criticamos lo mal que estaba todo. Noté que George asentía a todo lo que yo decía, ya ni siquiera en un intento por caerme bien sino que era el único rol que todavía operaba en él a estas horas de la noche. Tenía su personalidad en piloto automático.

Entonces, un poco para burlarme de él comencé a adularlo. Le dije que con su buen aspecto y simpatía probablemente podría tener la mujer que quisiera, y no sólo eso sino que también podría ir muy lejos: Gerente de una empresa importante, senador, y hasta presidente de los estados unidos. George se mataba de la risa al oír esto, pero noté que de algún modo, sutilmente, estaba muy pendiente de mis palabras, sin poder decidir si yo estaba hablando en serio o en broma.

Entonces me puse serio (o sea puse una cara seria), y de dije que en verdad yo creía que él iría muy lejos, que sería alguien importante. Arranqué un par de hojas de mi agenda de bolsillo y comenzamos a trazar con lápiz y papel el futuro de George, que estaba encantado, casi ebrio con la atención que le daba.

Lo primero que tenía que hacer, era ubicarse en un campo que le permitiera avanzar sin problemas por un tiempo. Con su cara de "yo hago cualquier cosa" y esa habilidad latente para engraciarse con sus superiores había un lugar que serviría como guante al dedo: la CIA.

Primero un trabajo administrativo, luego jefe de operaciones en algún punto, y así recorriendo la "company" y acumulando méritos, en unos pocos años podría ser director general. Bueno, y de ahí, ¿qué? Ya no se podía seguir avanzando por ese lado. El escalón lógico a seguir sería ser candidato a algo. El congreso parecería un poco difícil ya que dentro de la CIA no se logran las conecciones ni el perfil público que se necesitan para ser elegido al congraso. Así que optamos por aprovechar la cosa local: Gobernador de Texas. Casado con niña bonita de sociedad, su aspecto y record institucional impecable lo podría situar sin mayores resistencias en el club de los "good ol' boys" Texanos. Ahí la cosa sería incluírse dentro del partido republicano, que valora ese tipo de cosas, porque con los demócratas nunca se sabe de qué lado están. El pueblo sabe ahora de qué lado George está: La estrella de Texas, el pie de manzana, la monogamia y el "american way of life".

Así entonces, antes de cumplir un período como gobernador, las conecciones al interior del partido deberán comenzar a funcionar a full y también los contactos en Texas, gente que George ha favorecido siendo gobernador, etc....que aporten mucho dinero en una campaña presidencial, como para negociar la vice-presidencia.

Una vez pasadas las presidenciales, tomar un rol de segundo hombre e ir a la vez armando un perfil presidenciable. Tipo serio, firme, el arquetipo norteamericano, que habla con convicción y autoridad, con una voz que dé seguridad a todo el mundo. Todo esto, veíamos, son roles que hay que desarrollar durante este período, y como mínimo cuando se esté frente a las cámaras. No decir mucho, apoyar al presidente, está fácil.

Esto puede durar por un período y en el caso de una reelección, dos períodos. En ningún caso entrar en una campaña presidencial como oponente de su jefe. Esto crearía sentimientos ambiguos en la gente respecto a su fidelidad.

Cuando el momento fuera propicio, entonces largarse con resolución en una campaña millonaria y muy bien pensada. Habría que buscar una coyuntura que le dé su grito de campaña. Algo relacionado con la moral y las buenas costumbres. El tema del sexo no sería una buena coyuntura, porque la gente no sabe muy bien lo que quiere. Un tema moral que suscite una reacción inequívoca en los votantes, como prometer erradicar las drogas o algo por el estilo.

Y bueno, le decía yo, la gente va a comprar eso si se hace una buena campaña y ¡ya está! Eres Presidente de los Estados Unidos. George que había seguido el "plan" absorto y en absoluto silencio, a este punto dejó escapar un largo silbido, y me miró como de costado. -¿Realmente crees que se puede, eh?

-"absolutamente" le dije, sólo que se necesita un hombre dotado de una obstinación y voluntad extraordinarias para mantenerse en la línea por más de 30 años.

- "Presidente de los estados unidos......Presidente de los estados unidos.....murmuraba repetidamente George para sí mismo.

Decidí divertirme un poco más. Todavía tenía un tiempito y recién acababa de abrir una lata de "Lone Star".

-"Pero George- le dije- la cosa no puede terminar ahí.....como presidente de la nación más rica y poderosa del mundo, estás en situación de dar un pasito más y transformarte en....¡Emperador del Mundo!

George me miró con un a sombra de incredulidad, casi desconfianza.

-"ahorá si que se me pasó la mano"- pensé....pero total, qué más da, me estoy divirtiendo mucho, sigamos adelante.

Lo miré fijamente a los ojos, y intentando una cara de sabio, le dije: -"Escúchamen bien George, porque esto no lo voy a repetir. Lo que necesitas es una reelección. No importa mucho lo que hagas acá, lo que tienes que hacer es que cada norteamericano se sienta orgulloso de su país. Un sueño inperial compartido por todos. Lo que necesitarás ahí es, por ejemplo, inventar una guerra. Un enemigo brutal, una especie de anticristo que amenaza con violar a las mujeres blancas de tu patria, con someter a tu pueblo a una ocupación y sobre todo, una humillación tremendas. A ese enemigo hay que irlo creando, armando, maquillando, publicitando, para cuando llegue el momento, tu apareces como caballero de armadura brillante y lo destrozas de un sólo golpe, sin pérdidas de vidas americanas.

Ahí tendrás el mundo en tus manos y será el gran imperio mundial, el nuevo orden, donde tú eres el héroe, el césar, y el mundo entero te adorará, o te temerá y se arrodillará ante tí.

A estas alturas, pensé seguir adelante con la historia, pero en realidad ya estaba un poco cansado de tanta insensatez, eran más de las 3 de la mañana y me acordé que tenía que cortar el pasto del jardín en la mañana, así que, para no defraudar al pobre George, que se había quedado mudo, le dije solemnemente: "piénsalo, George, ahora es cosa tuya. Tengo fe en que lo podrás hacer"....

De ahí en más, sólo recuerdo que me levanté con dificultad, con una pesadez en el estómago, me subí a mi automóvil y mientras transitaba por la carretera 610, pensaba: -"pobre tipo, qué ganas tiene de sentirse valorado por alguien"...

   
 
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